Realizado por:
Cinthia Ramos Ñique
Yanira Arbulú Banda
ENSAYO
DE ADENTRO HACIA AFUERA (VENTANA)
Iniciamos nuestro viaje en
la combi de Arbolsol hace aproximadamente medio año, después de haber elegido a
la salud como nuestra línea de acción. Con creatividad e investigación
planeamos las diferentes actividades y tareas que tendrían como fin reunir a
los pobladores de Arbolsol para generar integración y participación de ellos
para la posterior creación de un
Botiquín Comunal que mejorara y velara por la buena salud en su comunidad y
algunas aledañas.
Desde nuestra primera
actividad quisimos tener la participación activa de todos o casi todos los
pobladores del sector San Antonio de Arbolsol. En nuestras primeras actividades
se notaba una mirada de desconcierto, timidez y miedo por parte de los
pobladores hacia nosotros; cabe recalcar que como grupo tuvimos una perspectiva
similar pues lo que entendimos nosotros con la palabra comunidad era un lugar
en donde todos los moradores sean unidos entre sí. Lamentablemente nuestra
percepción no fue ésta pues cuando llegamos cada poblador “bailaba con su
propio pañuelo” y velaban por sus propios intereses sin darle importancia a las
necesidades del vecino de la derecha o izquierda.
Pero quisimos romper el
hielo con un encuentro de confraternidad en donde pudiéramos intercambiar información
y que ellos pudieran vernos un poco más cercanos a ellos. Nuestra idea no sólo
era convertirnos en sus amigos para una “pichanga” sino también queríamos que
nos vean como aquellos amigos que están en las buenas y en las malas, y esto lo
consolidábamos con charlas que enriquecieran nuestros diálogos.
Si bien en nuestros
primeros pasos tuvimos una que otra caída, que es lo más normal cuando uno
empieza a andar, poco a poco esa desconfianza de los moradores para con
nosotros empezó a desaparecer y con ellos sus miedos, hasta que un buen día nos
sorprendió la conexión que habíamos logrado con ellos pues en nuestra tercera
actividad “Proyección Botiquín Comunal” esa timidez iba desvaneciéndose y con
ello aparecían preocupaciones, quejas, incomodidades, etc. que salían de los
mismos pobladores como algo que tenían guardado hace mucho tiempo y que recién
con nuestra llegada pudieron manifestarlo. Lo bueno de esta charla es que
lograron hacerle frente a estos problemas gracias a la participación y la
comunicación, y como propio de ser pasajeros “protagonistas” en nuestro camino,
les dimos la propuesta de Botiquín Comunal. Lo que más nos alegró de que ellos
conocieran esta propuesta es que se formaron muchas dudas y nos la hicieron
saber, generándose así un enriquecimiento del diálogo y retroalimentación en la
comunicación de los pobladores y nosotros. El interés fue tanto que hasta nos
preguntaron cuáles serían los pasos que ellos podrían seguir para constituir un
Botiquín Comunal, estaban tan ansiosos de empezar el proceso que nos tomó por
sorpresa ciertas preguntas para las que aún no estábamos preparados, pues iban
a ser resueltas en las siguientes actividades si es que el proyecto tendría
buena vista.
Desde entonces nos dimos
cuenta que nuestra línea de acción decidida había sido la mejor y que tendría
buen futuro ya que existía el interés y el apoyo de las personas arbolsoleñas.
Sin embargo, erramos nuevamente ya que nos dejamos llevar por nuestra primera
impresión pues en las siguientes actividades planeadas las personas
participaban opinando más no querían comprometerse y ponían muchas excusas
incluso después de haber expuesto sus necesidades. Mientras las actividades se
encaminaban en nuestro viaje y con ello caminaban las pequeñas tareas y pasos a
tomar, algunos desistieron antes de nuestra primera parada, pues simplemente se
excusaban de mil maneras para dejar de ir a las siguientes actividades;
mientras que otros por el contrario, se encaminaban animosamente para seguir
con nuestro Botiquín Comunal; y un tercer grupo se unió cuando la combi ya
estaba en marcha. Entonces ahí nos dimos cuenta con que personas contábamos
realmente y con quienes no, y fue así que con el apoyo de las personas
interesadas formamos nuestro comité de Salud.
Hoy nos sentimos
orgullosos porque este comité ha avanzado mucho con el apoyo y participación de
los mismos pobladores, y ahora son ellos los capaces de dirigir las reuniones y
tomar las decisiones para finalizar y llevar a cabo exitosamente el Proyecto
Botiquín Comunal.
A grandes rasgos, desde
nuestra subida a la combi de Arbolsol hasta ahora que ya nos encontramos
próximos a bajarnos, se ha visto una gran evolución en los pobladores pues
según comentarios de profesionales que trabajan en la Dirección Regional de
Salud (DIRESA) – Chiclayo, es muy difícil tener comunicación y con ello generar
participación por parte de los pobladores de esta zona, pues son muy “cerrados”
con personas externas a ellos.
Haber logrado no solo
involucrarnos sino también obtener acción por parte de ellos es un gran avance
para nosotros como equipo, y para ellos como comunidad. Esperamos que no sólo
se quede con el slogan “Avanza Arbolsol” sino que próximamente sea quizá un
“Avanza Mórrope”.
ENSAYO
DE ADENTRO HACIA DENTRO (ESPEJO)
El Proyecto en Arbolsol
del Botiquín Comunal ya había dado sus primeros pasos, durante el proceso
perdimos a quienes estaban conscientes de sus necesidades y reclamaban por eso
mas no querían responsabilizarse de alguna acción que los beneficiara, y por
otro lado, encontramos aliados que no sólo eran conscientes de sus problemas
sino que querían tomar las riendas para poder solucionarlos, sumando a
pobladores que un principio no estaban participando.
Y así, poco a poco fuimos quedándonos con aquellas personas que hoy en día
sacan el proyecto adelante. Incluso teniendo ya a las personas aliadas
descubrimos en el camino de la combi algunas fallas que podrían perjudicar el
correcto desarrollo del proyecto planteado para el sector San Antonio de
Arbolsol.
Como un primer punto
dentro de estas fallas tuvimos la suerte de escuchar la opinión sincera del
presidente de nuestro comité del Botiquín Comunal pues se encontraba preocupado
por lo que estaba sucediendo con nuestro proyecto ya que las personas ya no
iban mucho a las reuniones como sí lo hacían al principio. El señor Jesús se
acercó hacia donde nos encontrábamos esperando a los pobladores para dar inicio
a nuestra reunión, se notaba la preocupación y tristeza en su rostro al no
encontrar a nadie más que una persona en nuestra casita de reuniones, incómodo
por esa situación nos empezó a contar su experiencia en el Comité Local de
Administración de Salud (CLAS) que es un espacio de participación en donde los
pobladores son líderes en temas de salud y piensa como un poblador que busca el
desarrollo y crecimiento de su comunidad. Él cuenta que ganó las elecciones
para formar parte de este comité y que tomó el cargo con responsabilidad y
respeto pues sabía que estaba representado a toda su comunidad y que ésta a su
vez confiaba en él. Mientras más avanzaba la conversación se hacía más amena e
interesante, y nos contaba anécdotas propias del CLAS como por ejemplo que sus
compañeros que eran profesionales los menospreciaban por no serlo él también y
que buscaban formas de sacarlo del cargo pero que poco a poco vieron en él un
buen líder y que gracias a su gestión lo quisieron reelegir por dos años más
pero él no aceptó por falta de tiempo. Algo curioso que también nos contó el
señor Jesús es que en el periodo en el que se encontraba trabajando se hicieron
cosas muy buenas (y no es que se esté “echando flores”, pues más tarde pudimos
corroborar eso cuando los demás pobladores nos decían que el señor Jesús era un
gran líder y que siempre había gestionado cosas en favor de la comunidad), pero
lo que no le agradó y que fue una de las razones por las que salió del CLAS es
que a las personas de la comunidad apoyan los proyectos, les gusta las ideas,
pero no les gusta encargarse, no tienen iniciativa, les gusta que todo se lo
den a manos llenas (obviamente no es el caso de todos, pero sí de una mayoría)
y no hacen mucho por sí solas. Y esto es en general lo que le apenaba y el
miedo que él tiene, pues las personas les gusta el proyecto, les gusta la idea
de que se vele por la salud de la comunidad, y más aún de los niños pero no
vienen a las reuniones, sólo quieren venir el día que se inaugure el Botiquín y
el día que ellos tengan una emergencia de salud.
Otras de las situaciones
que se nos presentaron, y que nos tomaron por sorpresa y nos generaron tristeza
y desaliento, fue ciertas conversaciones de algunos de los pobladores de la
comunidad. Una de estas se dio mientras visitábamos las casas avisando de la actividad
a realizarse horas después. Mientras tratábamos de convencer a una madre de
familia que asistiera a la reunión, su esposo se acercó a nosotros para
preguntarnos lo que queríamos, tras cada respuesta que le dábamos, el respondía
a la defensiva, tratando de convencernos que lo que le planteábamos no
funcionaría. Cuando le mencionamos las personas que estarían a cargo del
botiquín, sonrió y entro a su casa murmurando que ya antes le habían ofrecido
puestos como con los que iban a contar las promotoras y afirmaba que ellas todo
el tiempo se hacían de rogar, por lo que era posible que no funcionara el
botiquín y que era una pérdida de tiempo asistir a las reuniones.
Otro de los casos se dio
cuando en una de las actividades planeadas no llegaron muchos pobladores, eran
tan pocos que la reunión no se pudo dar, mientras recogíamos las cosas,
escuchamos hablar a dos padres de familia, uno de le decía al otro:”La Nélida
debe estar contenta que la reunión aquí haya fracasado, para que diga que solo
a su local asiste la gente cuando hay reuniones”. Por boca de los propios
pobladores, nos habíamos enterado mucho antes, que la señora Nèlida quería quería
todas las actividades se realizaran en su casa, y muchos no estaban de acuerdo,
ya que creían que cualquiera de ellos podría prestar su hogar para las
reuniones. Lo cual resultaba negativo para el proyecto, ya que percibimos que
la gente se alejaba una con otra, y que no estaban buscando el bienestar del
proyecto.
Otro caso que nos llamó la
atención fue el de una pobladora quién estando con su amiga, negó conocer algo
sobre el proyecto, cuando nosotros habíamos llegado muchas veces a su casa, no
solo a invitarla a las reuniones, sino incluso a explicarle del proyecto.
Aceptamos su afirmación, y en ese momento le volvimos a explicar sobre el
botiquín comunal y las personas que ya se habían designado para el comité y
aquellas que atenderían en él; al escuchar el nombre de una de las promotoras,
sin reparo, comenzaron a lazar comentarios negativos sobre ella: “La señora
Susana es una Cascarabias”, “Uno va a pedirle algo, y parece que te quiere
comer”, entre otros comentarios. Nos pudimos dar cuenta que si bien al escuchar
el proyecto les había gustado, los integrantes no eran de su total agrado. Lo
que nos apenó fue el hecho de que no hayan reconocido la iniciativa de la
señora, que ellas tal vez no tuvieron, y que al contrario de eso, decidieran
lanzar calificativos en su contra.
Si bien tenemos algunos
hechos que son desalentadores, también hemos escuchado comentarios positivos de
la iniciativa, y de lo mucho que esperan que realmente funcione, Pues es un
proyecto que los beneficiaría mucho, ya que son conscientes en cuanto salud
carecen ayuda.
Aun así hemos encontrado
un problema aún más grande, y es que debido al hecho de que los pobladores son
desunidos y desorganizados, el proyecto no ha llegado a todos los sectores de
Arbolsol. Ellos quisiera que la iniciativa se conozca en los alrededores de su
comunidad, pero lamentablemente aún no ha podido trascender.
Y ahora que nos encontramos
a un paso de inaugurar nuestro Botiquín Comunal esperamos que en el futuro este
bonito proyecto sea iniciativa de otras comunidades aledañas que necesiten
mejorar salud.