La Radio: Personalidad, Lenguaje y Democracia
Orson Welles
Desde que tenemos uso de razón, o
menos aún, desde que nos encontramos en el vientre materno, somos partícipes de
este instrumento tan maravilloso que nos brindó Dios. Hemos hecho uso del oído
en un sinnúmero de sonidos tales como los latidos del corazón de nuestra madre
o tal vez al escuchar las voces de nuestros padres, o mejor aún, la música que
se escucha en las sesiones de estimulación temprana.
No quisiera ahondar en el funcionamiento de este grandioso
órgano, pues más que hacer un estudio meticuloso de su estructura anatómica,
quiero dar a entender los beneficios que nos trae poseer este sentido.
"Después de saber cómo es ese maravilloso instrumento con el que Dios nos ha dotado, quizás estemos más inclinados a valorarlo y cuidarlo, permitiendo que sólo entren en él sonidos en calidad y cantidad acordes con tanta perfección. Me refiero a la música y a las palabras cuyo contenido y tono nos ayuden a comprender, estudiar, conocer, deleitarnos, emocionarnos sanamente, y nunca a aturdirnos o confundirnos, que para eso fuésemos mejor sordos". (El Cid Editor (2014). Acústica (Prácticas
de Física General). Editorial El Cid Editor. p. 5)
Ni un solo sentido de nuestro
cuerpo es indispensable, hacemos uso de cada uno de ellos y nos es útil en
nuestro día a día, no obstante, hay uno en particular que nos da rienda suelta,
que nos libera de toda atadura, que nos permite explayar, desarrollar y
explotar nuestra creatividad, nuestra imaginación, nos hace volar en un mundo
irreal, por ejemplo, en aquellas radios que suelen contar anécdotas como esa
que trata, sobre el campesino que quitó las piedras del camino y se encontró
con el tesoro que el rey había escondido debajo, los receptores pueden
imaginarse una variedad de escenas referente al campesino o al tesoro, cada
receptor se hará una propia perspectiva de ver las cosas.
Pero para poder nadar en las
cristalinas aguas de nuestra imaginación necesitaremos de un buen radiólogo que
a través de la palabra pueda generar en el receptor una sensación de
aceptación, de intimidad, de confianza, y para lograr ello se deberá emplear un
tono coloquial, afectivo. Para que el emisor genere la empatía que desea con el
público, éste necesitará hacer uso de las palabras adecuadas en el momento
preciso, no basta con buscar palabras o frases que encanten en público si estas
son transmitidas de manera indiferente, pues los receptores automáticos
cambiarán de frecuencia.
El lenguaje afectivo es aquel que
genera cualquier tipo de reacción en el oyente, puede ser de tristeza al
escuchar la noticia de la muerte de tal o cual persona, puede ser de alegría al
escuchar a los ingresantes de la UNPRG, puede ser de indignación al escuchar la
muerte de los ocho periodistas en Uchuracay, en fin, un sinnúmero de
reacciones. Pero la idea es que conmueva al público, si no lo hace podemos
decir que la radio no tiene carácter radiofónico, pues si el mensaje no impacta
a los radioescuchas la radio no es afectiva y por ende no es efectiva.
Para lograr ese “toque” de
confianza entre el emisor y receptor la emoción que debe primar en aquel será
la alegría, pues de esa manera se ganará la aceptación de los radioescuchas.
Alegrarle la vida a la gente tal vez sea esa la primera misión de una radio.
Tal vez se ha mal acostumbrado a las personas, les han quitado la libertad de
reír, no pueden reír en la escuela, ni en las reuniones, ni en las asambleas, y
en la iglesia que ni qué. Se tiene que romper con este paradigma, los emisores
de las radios deben aprender a reír ante un micrófono, con espontaneidad, con
frescura, ¡Olvidémonos de aquel protocolo!
Los receptores no prenden la
radio para escuchar a un radiólogo apático, a un radiólogo que esté sentado en
la cabina, aburriéndonos con sus problemas cotidianos. Lo que la sociedad busca
en las radios es desestresarse, es olvidarse de su mundo lleno de problemas, un
mundo en donde los estudiantes se liberan de tantos trabajos, un mundo en donde
las amas de casa se olviden de la pensión de la cocina; o mejor aún, un mundo
en donde los conflictos sociales sean vistos desde otra perspectiva, por
ejemplo, supongamos que estamos viviendo en una sociedad donde abunda el
terrorismo y lo único que hacen las autoridades es minimizar este problema e
incentivar a la población a que permanezcan callados y sean los habituales
ciudadanos que se esconden tras las puertas de sus casas, tal vez lo que busque
el radioescucha es que un emisor vea desde otro punto de vista el problema,
quizá en donde se incentive a levantar su voz de protesta, donde se induzca a
salir de las casas y poner un “hasta aquí” al miedo que los tiene tan
estancados.
La radio es un medio muy especial
porque estira la imaginación, ésta se desarrolla gracias al ojo interior, que
no es nada más que el oído. Lo que el oído sabe (escucha) inmediatamente se lo
cuenta a la imaginación. Además de hacer posible el desarrollo de la
imaginación o creatividad, la radio hace despertar nuevas ideas, estimula la
criticidad, nos ayuda a crear nuestros propios juicios y a sacudir prejuicios,
pero sobre todo la radio seduce, la característica más inherente de la radio es
su capacidad de seducción, pues de ella va a depender tener la acogida esperada
por los radioescuchas. Atraer al público con cualquier artimaña es válida:
informar de una noticia con trascendencia única, presentar un sketch cómico,
transmitir la música que está de moda, etc. Cualquier técnica es correcta y
precisa si lo que se busca es llamar la atención del oyente.
El lenguaje de la radio, está
básicamente relacionado con la comunicación, pues es ésta la que a través de un
medio se encaminará de emisor a receptor o viceversa. Esto se oye muy fácil
(simplemente comunicar algo a alguien y ¡Ya!), pues no, durante este proceso
surgen algunos problemas como lo son el ruido, que es todo aquello que
interrumpe o altera la correcta comprensión del mensaje. Imaginemos que una
radio comunitaria transmite los horarios de una proyección social y que por
problemas técnicos el mensaje se distorsionó y cada quien llegó a la hora que
quieran a la proyección. Automáticamente la radio perderá credibilidad y con
esto se podrán desatar más problemas. Por tal razón el ruido se convierte en el
enemigo número uno de la radio, éste puede darse por muchas variables como por
ejemplo, factores que intervienen en la pronunciación del locutor, otro sería
la calidad del micrófono con el que
contamos, que muchas veces capta la bulla del entorno, tenemos además los
ruidos de carácter técnico que muchas veces dependen de ellos la distorsión del
mensaje, entre otros. Por todos lados encontramos trabas para que no se de una
comunicación eficaz, una comunicación limpia, para que se evite la distorsión
de la información emitida de radiólogo a radioescuchas. Un factor que podremos
incluir también dentro del ruido es el empleo de nuevos términos que el otro no
entiende, y esto es aún peor porque hacen sentir mal al público, juegan con sus
emociones, los humillan.
La comunicación es mucho más que
una simple transmisión de mensajes, no sólo es tratar de lidiar con todos los
factores que involucran al ruido, sino que se debe trabajar la esencia del
mensaje, qué es lo que quiere dar a entender el radiólogo al público y qué
reacción quiere que se genere, además es importante la condición en que es
transmitido el mensaje, porque no es lo mismo escuchar música romántica cuando
alguien sufrió una decepción amorosa, o escuchar la trasmisión de una noticia
desastrosa en una fiesta. Pero para que se desarrolle la comunicación
eficazmente se requiere de un mensaje que despierte al receptor, el mensaje
tiene que gustar al receptor, tiene que “impactar”; y cualquier mensaje puede
“pegar”, sólo va a depender del nivel de confianza que existe entre ambos
canales (emisor-receptor), para ganarse esto el locutor debe apropiarse del
lenguaje, el humor y la manera de ser del público. De esa manera se captará el
interés del oyente y se mantendrá ese lazo de confianza y así ganar la
aceptación y asimilación de la frecuencia.
Pero… ¿Cómo se da la voz de la
radio? No sólo basta con transmitir un buen mensaje y atraer la aceptación del
público, imaginemos que se habla de cómo educar a los niños pequeños, el radiólogo
puede tener las buenas intenciones de ayudar a la sociedad, y hasta cierto
tiempo el público se muestra muy atento, pero por mucho que el mensaje sea
bueno, llame la atención del público y se logre la empatía deseada, de nada
servirá si al fin y al cabo logra aburrir al público pues no hay sonidos de la
naturaleza o aquella voz que sale del corazón, aquella que va a tus
sentimientos, aquella que se expresa a través de la música.
Ya hablamos anteriormente de la
seducción y cómo ésta es un gran influyente para la atracción del público, la
seducción de la radio no se logrará sin explotar antes todas sus posibilidades
sonoras, sin una original combinación de las tres voces mencionadas. Las
personas encienden la radio para transportarse a su vida, pero aquella forma de
vida ideal, aquella que siempre han anhelado tener, pues la buena radio refleja
la vida. Y en la vida, en lo que nos rodea, se oyen ruidos y cantos y palabras.
La radio hace uso de este gran órgano al que llamamos oídos, el cual abre paso
a la imaginación y con ella la capacidad de proyectarnos a cualquier lugar, o
acaso cuando hemos escuchado a través de la radio un cantar de pajaritos ¿No
nos hemos imaginado a la primavera? Sin embargo, entre las tres voces del
lenguaje radiofónico, es la palabra la que más se dirige a la razón del oyente,
la generadora de ideas, la palabra manda, la palabra humana es la principal
portadora del mensaje y su sentido. No obstante, hay quienes proponen al
silencio como la cuarta voz radiofónica.
¿Cómo debe ser el lenguaje expresado ante el público? Las
palabras emitidas por radio deberán ser sencillas, pues a los radioescuchas les
será más fácil asimilar el mensaje sin el empleo de palabras técnicas, en los
medios de comunicación masiva el lenguaje sencillo resulta ser el más adecuado
para la sintonización. Veamos por ejemplo, en la frecuencia “X” se emite: “El burgués representa el perfecto animal humano domesticado. Los vecinos que uno nunca ve de cerca son los vecinos ideales y perfectos”
, es un mensaje muy profundo sin
embargo no será entendido por todo el público receptor porque hay un alto uso
de palabras rebuscadas. Existen tres tipos de lenguaje que se pueden emplear,
entre ellos tenemos al activo los cuales poseen un alto grado de aceptación por
la audiencia debido a que son aquellas palabras usadas en la vida diaria, al
pasivo que son las palabras poco frecuentes pero entendibles, y tenemos al lenguaje
dominante en el cual las palabras ni se usan ni se entienden.
El lenguaje ideal para ser usado
en la radio sería el activo, aquel que se habla en los pasillos de la
universidad, en el autobús, en el mercado. Aunque usar el pasivo también es
válido
Para enriquecer aún más el
lenguaje usado por los radiólogos se debe evitar los párrafos extensos pues
generará en la audiencia un estado de aburrimiento; si lo que buscamos es tener
esa conexión peculiar con el público joven, los radiólogos optaron por adoptar
algunas jergas juveniles como lo son los términos: broder, bacán, chévere, ¿Ok,
baby? Otra variable importante en la radio es el aprender a hablar bonito: con
palabras concretas, que no le den tantas vueltas a los oyentes y les digan las
cosas de una manera concisa; con expresiones regionales, al emplear palabras
propias de una comunidad, el habla real de la gente, más podrán éstas
apropiarse de la radio, sentirla suya… Pero ¿Y qué hay con las malas palabras?
Éstas se crean para la diferenciación de las clases sociales. ¡Sí, es absurdo!,
absurdo como todo lo que inventan estas clases para sentirse superiores, pero
en realidad, las malas palabras no constituyen un problema moral, ni siquiera
de buenas o malos modales pues en el fondo son las clases sociales quienes
inventan esto. En la radio, con prudencia y humor, algún día, se levantará la
censura de la lengua que los de arriba impusieron al resto de los mortales,
para sentirse superiores y más puros.
Por otro lado, y alejándonos un
poco de la parte “técnica” de la radio, nos enfocaremos en el rol que cumple y
en la importancia que la palabra posee al ser transmitida en una radio
comunitaria. Antes de cualquier mensaje que se pueda difundir está el valor que
poseen las palabras, y no necesariamente aquellas que emplea el emisor, sino
aquellas que democratizan la radio, aquellas palabra dadas por la comunidad
como síntoma de liberación, de esa necesidad de ser escuchados. Y ¿Para qué
dejar que hable la sociedad en una radio? Más allá de la controversia de si el
ciudadano deberá o no hablar a través de la radio, ésta debe estar identificada
con una responsabilidad social, pues las emisoras no sólo deben de perseguir un
lucro, sino ayudar a la sociedad, debe amplificar la voz de la ciudadanía para
que de esa manera la radio gane una aceptación de la audiencia.
En las radios comunitarias
(específicamente en las locales), los ciudadanos son unidos, y esto se debe a
que la radio crea esa forma única de interacción. Los ciudadanos se ven
reflejados, miran sus problemas e imaginan soluciones, hablan entre sí, suenan
sus músicas preferidas, cruzan opiniones y se organizan para mejorar la calidad
de vida, y todo esto es posible únicamente porque el radiólogo ya llegó a ese
nivel de confianza con los radioescuchas. Las radios comunitarias se crearon
con el fin de mejorar el mundo en que vivimos, de poder resolver aquellos
problemas que “otros” les prometieron y no cumplen.
Como ya mencionamos
anteriormente, la radio comunitaria no está dado por fines de lucrativos, sino por
una vocación social, para contribuir con el desarrollo de la gente, para
ampliar la democracia, para defender los derechos humanos y para proteger la
diversidad cultural (relacionado con el derecho de pensar con cabeza propia).
¡La sociedad tiene derecho a ser
escuchados, démosle los recursos para que se expresen con libertad!

Cinthya,
ResponderEliminarBuenos son los argumentos, pero aun puedes mejorar tus enfoques propios. Un escrito académico sin propuesta propia no cuenta.
Tus materiales de asistencia no han sido bien seleccionados dentro de tu lógica, menos aun la ilustración del sistema auditivo.